¿Qué hacer cuando nadie te quiere?

En el fútbol la traición está a la orden del día. Da igual que hayas sido un símbolo en un club o que la gente te adore. La sensibilidad cada día en este deporte es menor. Entiendo que un entrenador o un jugador hagan este tipo de cosas, ya que las empresas, que es lo que son los clubs, cuando no están de acuerdo hacen lo mismo con ellos. Pero me duele por el verdadero dueño del club.

 Alex McLeish, es el último protagonista de esta historia  que tantas veces hemos visto. Y es que su fichaje como entrenador del Aston Villaha sido de lo más rocambolesco y, además, reúne en sí mismo muchos de los ingredientes de los que ya hemos hablado anteriormente.

El escocés ha pasado las tres últimas temporadas comoentrenador del Birmingham, para quien no lo sepa, elBirmingham es el otro equipo de la ciudad a parte del Aston Villa. El último año con la peor de las noticias, el equipo no pudo mantener la categoría y se convirtió en uno de los equipos que descendieron en la Premier League, tras un final de campaña desastroso. Pero, McLeish consiguió uno de los mayores hitos en los últimos años del club,  llevó a su equipo cuando nadie lo esperaba a ganar la Carling Cup, el título más importante del club en sus últimos 47 años de historia.

Mcleish ganó la Carling Cup, 47 años después para el Birmingham.

Mcleish ganó la Carling Cup, 47 años después para el Birmingham.

En un principio, la consecución del título le aseguraba continuar a pesar del descenso. Sin embargo, acabó renunciando a su cargo. Entonces, ya se desataron los comentarios sobre el posible destino del escocés, y también las críticas sobre las formas con las que se había producido su marcha. Al día siguiente de su renuncia ya se empezó a hablar de que podría recalar en el Aston Villa, el eterno rival del Birmingham. En un principio, estos rumores no recibieron confirmación oficial del Aston Villa.

 

Mcleish con la camiseta de su nuevo equipo. Muchos no creen que sea el número uno.

Efectivamente, el equipo villano andaba metido en la búsqueda por conseguir un entrenador. Un puesto que desde la marcha de Martin O´neill sigue huérfano.Se barajaron muchas opciones: Mark Hughes, Steve McClaren, Roberto Martínez, Owen Coyle, GusPoyet y Frank Rijkaard. Ninguna de las opciones cuajaron hasta que el club y su propietario el norteamericano Randy Lerner lo confirmó.

De este modo, se activó la maquinaria de las especulaciones propia de estas situaciones, en las que un entrenador o futbolista deciden cambiarse de camiseta y cruzar la insalvable distancia que separa a dos clubes de la misma ciudad. Por supuesto, los aficionados del Birmingham lucen un soberano cabreo con la decisión de su ex entrenador.

Lo más llamativo de esta historia es la reacción de los villanos, muchos han mostrado su oposición a la llegada de McLeish, lo que convierte al escocés en una persona poco querida por ambos rivales, situándose en una posición un tanto incómoda. Hay algunos aficionados que han pensado en devolver el abono si Alex se sienta en “su” banquillo. Consideran que con los paupérrimos números del año pasado, consiguió solo 37 goles en 38 partidos, no se puede sentar en un banquillo de los importantes de Inglaterra.

En cualquier caso, parece que McLeish ha conseguido algo bastante difícil, y es que ha puesto de acuerdo, hasta cierto punto, a los aficionados del Birmingham y el Aston Villa. Suerte Alex.

 Un saludo Premier. The show must go on.



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