Henry ha vuelto a casa.
No siempre se cumple el dicho «nunca segundas partes fueron buenas». Como en todo, existen excepciones y el caso del jugador francés Thierry Henry es un ejemplo.
Henry pertenece al equipo estadounidense «New York Red Bulls» y el pasado viernes se confirmó la noticia de que el futbolista volvía al club que le convirtió en estrella mundial: el Arsenal. Llega cedido por dos meses a petición de Arsene Wenger, ya que dos de sus delanteros, Gervinho y Chamakh, deben acudir a la Copa África que se disputará entre el 21 de enero y el 12 de febrero. Pero la afición ya está entusiasmada.
El pasado lunes, el Arsenal se enfrentaba en casa al Leeds United en un partido de copa (FA Cup). El partido iba 0-0 hasta que en el minuto 68 entró Henry por el delantero marroquí Chamakh. Las reacciones de júbilo no se hicieron esperar y la ovación en cuanto “el hijo pródigo” pisó el césped fue espectacular. El estadio entero se puso en pie y Henry correspondió minutos después como el solo sabe hacer: marcando un gol.
Si no conociésemos a Henry el gol nos sorprendería, conociéndole no lo hace tanto. El gol de “Titi” es el mismo gol que año tras año ha hecho en el Arsenal. Partiendo desde la banda izquierda y cruzando al segundo palo, un tiro cruzado con la pierna derecha. Este gol ha sido santo y seña de Henry con la camiseta de los cañoneros desde que llegó hasta su marcha.

Henry tras marcar su último gol con el Arsenal.
Muchos como yo piensan que Henry nunca debió dejar el Arsenal donde era, el líder, la estrella, la bandera, todo lo que uno pueda imaginar, junto con Cesc podrían haber marcado una época gloriosa en la Premier. Llegó al F. C. Barcelona para ser uno más, una mera comparsa, un mero violinista dentro de una gran orquesta. Cierto es que la última temporada en el club catalán fue la mejor para él, pero su paso tampoco fue estelar, como lo hubiera sido en Londres.
La historia de “Titi”, como le llama su abuela, es una historia de éxitos. Su palmarés es envidiable. Debutó un 31de agosto de 1994 en la Primera División francesa con el Mónaco. Tras cinco temporadas y 28 goles en 141 partidos, fichaba en 1999 por la Juventus de Turín, único equipo donde no terminó de cuajar. Permaneció media temporada y logró tres goles en veinte partidos. Ese mismo año, en 1999, llegaba por 15 millones de euros a Inglaterra, al Arsenal, reecontrándose con Arsene Wenger (coincidieron en el Mónaco). Allí, en ocho temporadas, se convirtió en leyenda y en unos de los mejores delanteros del mundo. Fue máximo goleador de la Premier en cuatro ocasiones (2002, 2004, 2005 y 2006), ganó la Bota de Oro (trofeo con el que se premia cada año al mayor goleador de las ligas europeas) en 2004 y 2005. En total ha sumado, contando el gol del lunes, 227 goles en 370 partidos con el Arsenal. Pero Henry, según dijo Arsene Wenger, quería la «Champions League», torneo que estuvo muy cerca de ganar en la edición de 2006 pero no pudo ser.

Henry en su época de Mónaco.
El delantero de 34 años, muy consciente de la suerte que tuvo el primer día, afirmó tras su excelente debut: “Es cierto que marqué, pero eso no va a ocurrir cada vez que salte al campo”. Arsene Wenger le otorgará un papel de revulsivo para el equipo los minutos finales de los partidos. “Amo al Arsenal y estoy dispuesto tanto si el jefe me necesita para treinta segundos como para un minuto. Estaré con los chicos y trataré de ayudar en el vestuario en todo lo que pueda”.
El amor de Henry por este club nunca se puso en duda. El aficionado cañonero espera y ansia que “Titi” vuelva a ser lo que fue. Su mera presencia y volver a verle vestido con la camiseta Gunner ya es una alegría. Henry ha vuelto a casa.
Un saludo Premier. The show must go on.
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